Del 16 al 18 de junio estuvimos en el esperado curso que impartía Eugenio Gras (Mas Humus, antes COAS) en Orduña. Al lado de casa!!!! Que ganas teníamos.

Y la espera mereció la pena. Nos juntamos un grupito bastante majo de gente llegadas de diferentes partes de la península con ganas de aprender los secretos del análisis de tierras por medio de cromatografías y el posterior tratamiento regenerativo de las mismas utilizando biofertilizantes.

La técnica de la cromatografía es muy expectacular y te permite ver la relación entre la materia orgánica, los minerales y los microorganismos presentes en el suelo.

El planteamiento de Mas Humus es muy interesante. Pretenden “alpargatizar” la ciencia, en el sentido de acercar el conocimiento científico al campesinado. Parece que cuando hablamos de ciencia, enseguida imaginamos a un costoso laboratorio en el que trabajan sesudos e hipercualificad@s científic@s  y que eso no está al alcance de la ciudadanía. Su definición de campesin@ es muy bonita: científic@ de su tierra. Cada agricultor/a investiga en su terreno.

El cromatograma de nuestra tierra es desolador y las palabras de Eugenio, lapidarias: “no tenéis una huerta. Tenéis una muerta”. Vamos que tenemos una roca, sin materia orgánica ni microorganismos y con gran cantidad de químicos. Nada que no supieramos, pero el momento del rebelado, fue descorazonador.

La buena noticia es que aprendimos como mejorarla!!! Y de manera bastante rápida por cierto.

 

 

 

 

 

Para la utilización de los biofertilizantes empleamos materiales comunes que son fáciles de encontrar en tu entorno. Eso nos gustó mucho, por que suele ser habitual las “recetas” con materiales rarísimos o que los tienes que traer de la otra parte del mundo. En este caso no. Con base de mierda de vaca (también se puede utilizar otras) y diferentes materiales como ceniza, azucar, leche, etc, hicimos bocashi (un tipo de compost super-rápido), un biofertilizante de aplicación foliar y otros dos líquidos para combatir y prevenir diferentes problemáticas agrícolas.

Básicamente se trata de realizar fermentos cargaditos de microorganismos que trabajen la tierra por tí mejorando la fertilidad de la tierra. Seguro que lo hacen más rápido y mejor que nostr@s.

Por último, nos parece muy interesante la labor que llevan realizando Eugenio y compañía en las últimas décadas. Fomentar la creación de biofábricas de fertilizantes naturales, con lo que los campesinos y campesinas rompen su dependencia de los fertilizantes industriales y se puede dar un paso de gigante en pos de la Soberanía Alimentaria

Este verano vamos a darle duro al tema de las cromatografías y a mejorar nuestro suelo, por que como nos enseñaron en el curso “con agua y mierda, no hay cosecha que se pierda”