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Ilustración:  Colaborabora. Licencia cc 3.0 BY SA

Al hilo de lo que escribimos en el anterior post sobre el cuidado de las personas hemos de reconocer que han surgido bastantes reflexiones y debates al respecto. Cuando te paras a observar el mundo de los cuidados como si de un hilo del que no puedes parar de tirar se tratara, surgen debates y conceptos que merecen ser atendidos. Uno de ellos sin duda es el de LO COMÚN.

En plena ofensiva privatizadora de todo lo que huela a servicio público, por parte de los gobernantes, más que nunca merece la pena que nos paremos a reflexionar cómo encaramos este nuevo desafío. Como se suele decir, lo urgente no puede pisar a lo importante y es por ello que debemos ir más allá de las dos únicas opciones que el sistema parece ofrecernos: lo público o lo privado.

Para lograr abrir una vía de escape a esta mal intencionada dicotomía que nos ofrecen, es imprescindible hacer un esfuerzo por crear alternativas desde abajo, desde los nadie,  y desde un nuevo imaginario que podría realizarse a través del rescate de “lo común”:

El filósofo y escritor Michel Hardt lo explica así:

“Tenemos la mala costumbre de ver al mundo dividido entre privado y público, ya que parecen ser las dos únicas posibilidades. La tierra, por ejemplo, o era propiedad pública o era propiedad privada. Lo mismo también si hablamos de otros bienes, por ejemplo bienes inmateriales como las ideas, la música, etcétera. Así que si queremos atacar la estrategia neoliberal de privatizar todo parece que la única arma que tenemos es la propiedad pública, el control estatal.


Pero también está claro que hay mucho mundo natural, y también muchas ideas y muchas prácticas, que no son ni públicas ni privadas, es decir, son parte de una autorganización de la comunidad o de diversas comunidades.” 

Por tanto parece imprescindible que empecemos haciendo un diccionario común sobre qué significan ciertos términos que usamos con asiduidad y que en muchas ocasiones utilizamos indistintamente sin ser conscientes de que hay matices importantes a tener en consideración. Es el caso de términos como lo COMÚN, lo PÚBLICO y lo COMPARTIDO. Resignificar las palabras, reapropiarnos de su sentido original, el que ha sido usurpado por el poder, se convierte pues en una tarea imprescindible. En un ejercicio de reflexión y debate interno, nuestra propuesta sería la siguiente:

LO PÚBLICO y LO COLECTIVO: Servicios y bienes que se han construido con los esfuerzos y aportes de las personas que habitan un territorio, pero que están controlados o gestionados por el Estado y sus instituciones.

 

LO COMÚN es lo compartido, lo que nos une y hace crear comunidad. Generalmente, una comunidad se conforma al amparo de la consecución de un objetivo, una necesidad, o una meta compartida.

 

 

La diferencia es evidente: mientras en lo común te sumas voluntariamente a la consecución del objetivo compartido, en lo público tu aportación se reduce al uso de un espacio o un servicio sin que por ello tenga que existir un nexo -una relación- entre las personas.

Aclarados los términos, como decíamos, lo público está siendo privatizado por el Estado; no lo controlamos, ellos lo gestionan y deciden cómo tenemos que usarlo. Como si en una trinchera estuviéramos, defendamos lo público, pero vayamos más allá y reivindiquemos lo común.

Debemos hacer un esfuerzo en esquivar el debate que nos intentan imponer y generar nuevos foros en los que construir y recuperar términos sugerentes y emancipadores. Ese es uno de los grandes retos que tenemos por delante.

Convendréis con nosotras que vivimos en tiempos de crisis y confusión, así que aprovechemos el lance y  démosle la vuelta para que se conviertan en tiempos de oportunidades para crear el mundo que queremos vivir. Merece  la pena intentarlo!